Se veía venir. Las farmacéuticas llevan tiempo usando inteligencia artificial para adelantarse a las próximas versiones de los virus, antes de que aparezcan. Y el primer caso gordo ya está aquí: una vacuna contra un coronavirus que todavía no ha llegado, probada en personas.
Lo firma gente de Cambridge que montó su empresa, DIOSynVax, en 2017. Tres años antes del COVID, cuando esto no le importaba a nadie.
El giro conceptual
Lo interesante no es que usen IA. Es para qué la usan.
Una vacuna normal persigue a la variante de turno: aparece una cepa, se diseña contra ella, y para cuando está lista ya hay otra. Vas siempre por detrás.
Lo que hicieron aquí fue distinto. Cogieron todas las secuencias conocidas de sarbecovirus —la familia a la que pertenecen el SARS y el COVID— y le pidieron a un modelo que buscara lo que no cambia nunca. Los rasgos conservados en toda la familia, los que un virus no puede permitirse mutar. Con eso construyeron un antígeno sintético.
En vez de apuntar a un virus, apuntas al parentesco.
Lo que ha dado el ensayo
Se ha probado en 39 personas, en cuatro dosis, y sin una sola aguja: un chorro a presión que atraviesa la piel.
Se toleró bien, sin efectos adversos significativos. Y despertó respuesta inmune frente al SARS-CoV-2, frente al SARS original y frente a coronavirus de murciélago que ni siquiera nos han saltado.
Los tres matices
Aquí es donde una nota puede lo que un hilo no. Estas tres cosas están en el paper y casi nunca llegan al titular.
Uno: esto es una Fase I, y una Fase I mide seguridad, no eficacia. Que la vacuna despierte defensas no significa que proteja. Son dos preguntas distintas y la segunda todavía no se ha hecho. Cuando leas "vacuna eficaz contra futuras pandemias", desconfía: eso no lo ha demostrado nadie todavía.
Dos: la respuesta inmune fue "modesta". Lo dice el propio resumen del estudio. Y hay una explicación razonable: los voluntarios ya tenían anticuerpos de base por vacunas previas o por haber pasado Ómicron, lo que complica ver el efecto de una vacuna nueva encima. Es un problema conocido en este campo, pero conviene decirlo en vez de saltárselo.
Tres: los autores son parte interesada. Están empleados o participados por DIOSynVax, la empresa que desarrolla la vacuna. Está declarado en el paper, como debe ser. Lo que pasa es que no aparece en las notas de prensa que luego se copian. No invalida nada; es información que mereces tener.
De dónde sale esto
- pEVAC-PS, vacuna de ADN. Cambridge y DIOSynVax, publicado en Journal of Infection el 5 de junio de 2026 (DOI
10.1016/j.jinf.2026.106759, PubMed 42155675). Doble fuente: la nota de la Universidad de Cambridge y PubMed. - Fase I: 39 voluntarios sanos de 18 a 50 años, cuatro dosis de 0,2 a 1,2 mg, bien tolerada, sin efectos adversos significativos.
- Respuesta inmune frente a SARS-CoV-2, SARS-CoV-1 y coronavirus de murciélago. Doble fuente.
- Sin aguja: microjet intradérmico.
- DIOSynVax se funda en 2017. Financiación principal de Innovate UK.
- El papel de la IA: aprendizaje automático sobre secuencias de sarbecovirus para encontrar rasgos conservados y construir un antígeno sintético.
Dos frases de los investigadores que no usé en el hilo por espacio, pero que resumen bien la ambición:
"Hemos convertido el desarrollo de vacunas de reactivo en a prueba de futuro." — Jonathan Heeney
"Proteger contra virus relacionados que aún no han emergido." — Rebecca Faust
Lo que no me convenció
- La arquitectura del modelo. Ninguna fuente pública detalla qué IA es ni cómo funciona. Por eso digo "se traga las secuencias y busca lo que no cambia" y no algo más concreto: es lo máximo que se puede afirmar con honestidad.
- "Cientos de sarbecovirus conocidos en murciélagos". Se repite mucho, pero no encontré una cifra exacta citable. Por eso hablo de "coronavirus de murciélago" sin número.
- Cualquier formulación del tipo "protege" o "es eficaz". Fase I no da para eso. Lo correcto es "despertó respuesta inmune", y la diferencia no es un matiz de redacción: es lo que separa un dato de una promesa.
En seis años hemos pasado de ir a remolque del virus a intentar adelantarnos a lo que aún no ha llegado. Y esta vez, de la mano de la IA.
Falta demostrar que funciona. Pero la idea de dejar de perseguir variantes y apuntar a la familia entera me parece de las cosas más elegantes que he leído este año.
Fuente: Universidad de Cambridge