Todos hablamos del Big One de California como del fin del mundo. Medio en broma, sin creérnoslo del todo, como quien menciona un asteroide.
Pues acaban de medirlo.
Unos geofísicos de Hawái y Berna han construido un modelo físico con mil años de terremotos del sur de California y han calculado cuánta tensión hay acumulada ahora mismo en el sistema de fallas. El resultado: máximos del milenio.
Antes de seguir, una advertencia que voy a repetir al final porque es la parte que más se distorsiona: esto no dice cuándo va a pasar nada.
El dato
3,6 megapascales en la falla de San Jacinto, a la altura de San Bernardino. Es el valor más alto de toda la simulación de mil años. En el tramo Mojave de la San Andreas sur salen 2,8.
Y un contexto que ayuda a entenderlo: la San Andreas sur no rompe entera desde 1857. Ciento sesenta y nueve años cargando.
Cajon Pass
Toda la historia pasa por un punto concreto, y esta es la parte que me parece preciosa.
Cajon Pass es una especie de compuerta entre dos sistemas de fallas. Cuando llega un terremoto, a veces lo para en seco. Y a veces lo deja saltar a la falla de al lado.
En 1857, el terremoto de Fort Tejon —magnitud 7,9— llegó a Cajon Pass y ahí se paró.
En 1812, el de Wrightwood llegó y cruzó. Se movieron las dos fallas.
Es el mismo accidente geográfico comportándose de dos maneras distintas, y el modelo sirve precisamente para entender de qué depende.
El giro
Y aquí está lo incómodo: el modelo dice que ahora mismo el sistema se parece más a 1812 que a 1857.
O sea, al año en que la compuerta se abrió y se movieron las dos fallas a la vez. El peor escenario de los dos.
Por qué esto no es una predicción
Lo digo en serio, no como fórmula de cortesía.
El estrés medido en megapascales no tiene un umbral de ruptura declarado. No existe un número mágico a partir del cual la falla revienta. Que la tensión esté en máximos del milenio significa que el sistema está muy cargado, no que vaya a soltarse mañana, ni el año que viene, ni en esta década.
Lo que hay de nuevo aquí no es una alarma. Es una herramienta: por primera vez alguien ha puesto un número a algo que hasta ahora se describía con adjetivos.
Y me parece que eso ya es bastante.
De dónde sale esto
- El paper: Burkhard, Smith-Konter y otros, "Cajon Pass and the Southern San Andreas Fault System", publicado en JGR Solid Earth el 3 de junio de 2026 (DOI
10.1029/2025JB033213). Confirmado en las notas de la Universidad de Hawái, la Universidad de Berna, phys.org y el SCEC. - Los 3,6 MPa en San Jacinto-San Bernardino como máximo de la simulación de mil años, y los 2,8 en Mojave South. Doble fuente: phys.org y Gizmodo.
- Fort Tejon, 1857, magnitud 7,9, se detuvo en Cajon Pass.
- Wrightwood, 1812, cruzó la compuerta. La magnitud está reconstruida y es incierta, así que no doy número.
Lo que no me convenció
Estas cifras aparecen constantemente en los artículos sobre el Big One, y no las he usado, porque no salen de este estudio:
- Las del escenario ShakeOut del USGS: magnitud 7,8, unos 1.800 muertos, 200.000 millones de dólares en daños. Son de un ejercicio de simulación distinto, de otra institución y con otro propósito. Mezclarlas con este paper es hacer un collage que nadie ha firmado.
- Las probabilidades del modelo UCERF3: ese 31-46% de que ocurra un gran terremoto en las próximas décadas. Mismo problema: otra fuente, otra metodología. Pegarlas aquí sugiere que este estudio dice algo sobre plazos, y no dice nada sobre plazos.
Es la tentación obvia al escribir de esto: coger el dato nuevo y adornarlo con las cifras dramáticas que ya circulan. Queda mucho mejor y es exactamente donde se rompe el rigor.
No es el reloj del fin del mundo. Es la primera vez que alguien le pone número a un contador que llevaba mil años corriendo sin que pudiéramos leerlo.
Y asusta un poco, no?
Fuente: phys.org