Si le hacéis a un chat de inteligencia artificial la misma pregunta dos veces, palabra por palabra, lo más probable es que os conteste cosas distintas. Yo lo probé mil veces con un modelo en mi propio ordenador: mil respuestas, ninguna repetida. Y ni quienes lo han construido pueden deciros de antemano qué va a salir.
Parece un problema de 2026, pero la pregunta de fondo tiene casi ciento cuarenta años: ¿cómo puede algo determinado por sus reglas, sin una pizca de azar, ser imposible de predecir? Y, sobre todo, ¿se puede domar lo que no se puede predecir?
El reloj de Laplace y el error de Poincaré
En 1814, Pierre-Simon Laplace imaginó una inteligencia que conociera la posición de cada partícula del universo y las fuerzas que actúan sobre ellas: para ella, el pasado y el futuro serían un libro abierto. Es el demonio de Laplace. El caos deja esa idea en pie: el universo puede ser perfectamente determinista. El problema es que el demonio necesitaría conocer el presente con precisión infinita, y eso es imposible por la naturaleza del problema, no por falta de tecnología. El reloj sigue funcionando, pero nadie podrá leer la hora que marcará dentro de un mes.
El primer aviso llegó con los tres cuerpos. Dos cuerpos que se atraen, como el Sol y un planeta, dan una elipse y una fórmula limpia. Con un tercero se acaba la solución cerrada utilizable. En 1912 Karl Sundman demostró que existe una solución en forma de serie infinita, y en 1930 David Beloriszky calculó que usarla en astronomía exigiría del orden de 10^8.000.000 términos.
Y aquí viene la mejor historia. En 1885 se anunció un concurso para celebrar el sesenta cumpleaños del rey Óscar II de Suecia, que caía en enero de 1889. Henri Poincaré ganó en enero de 1889 las 2.500 coronas y la medalla de oro con su trabajo sobre los tres cuerpos, que debía demostrar la estabilidad del sistema solar. Mientras se imprimía, Edvard Phragmén, que trabajaba en la edición, le planteó una duda sobre la convergencia de unas series, y Poincaré tiró del hilo.
A lo largo de 1889 descubrió que su trabajo premiado tenía un error, y el 30 de noviembre lo admitió por telegrama: no es cierto que las superficies asintóticas sean cerradas. Se cortan unas con otras, infinitas veces, en una maraña que él no intentó dibujar. Gösta Mittag-Leffler, el editor, mandó recuperar y destruir la edición distribuida (hoy se conserva un único ejemplar, en el Institut Mittag-Leffler), y Poincaré pagó la reimpresión de su bolsillo: le costó más de lo que había ganado. Quería demostrar que el reloj era estable y acabó firmando la primera descripción del caos.
Lorenz, la mariposa y el muro de las dos semanas
En 1961, en el MIT, el meteorólogo Edward Lorenz simulaba un clima de juguete con doce variables en un Royal McBee LGP-30. Para repetir una simulación tecleó los números de una impresión intermedia, pero el ordenador trabajaba con seis decimales y el papel mostraba tres: metió 0,506 en lugar de 0,506127. Se fue a por un café y, al volver, el clima simulado no se parecía en nada al original. Aquel redondeo se había amplificado hasta cambiarlo todo. Lo publicó en 1963 como Deterministic Nonperiodic Flow.
El nombre llegó en 1972, con una charla en la AAAS cuyo título le sugirió Philip Merilees: ¿puede el aleteo de una mariposa en Brasil desatar un tornado en Texas? (antes Lorenz usaba una gaviota). Con ella llegó el gran malentendido, la mariposa que empuja la primera ficha de un dominó que acaba en tornado. Lorenz hablaba de predicción: si algo tan pequeño puede cambiar el resultado, nunca tendremos datos lo bastante precisos para prever el tiempo a largo plazo.
El número lo pone Aleksandr Lyapunov. En un sistema caótico, la distancia entre dos copias separadas por un pelo crece exponencialmente, y esa velocidad la mide el exponente de Lyapunov. De ahí sale el tiempo de Lyapunov, el horizonte dentro del cual una predicción vale algo. Para el tiempo de latitudes medias ronda las dos semanas. La IA meteorológica predice más rápido y algo mejor, pero ese muro lo pone el caos.
Lo bonito es que el caos esconde un orden. Si dibujáis las variables de Lorenz unas frente a otras, en el espacio de fases, aparece el atractor de Lorenz, con sus dos alas: la trayectoria nunca se repite ni se cruza, y nunca se sale de la figura. No sabéis en qué ala estará el sistema, pero sabéis que estará en la mariposa. En el vídeo os lo enseñé con un péndulo doble, Newton puro: un millón de péndulos separados por menos de una milésima de grado van calcados unos segundos y de repente divergen. Con poca energía, en cambio, se portan bien: el caos tiene su territorio.
Si no puedes predecir, muestrea
El hombre del tiempo existe porque alguien dejó de pedirle al caos lo imposible. El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) lanza 51 previsiones a la vez: su mejor estimación de la atmósfera y otras cincuenta con las condiciones movidas un pelín, apuntando a las zonas más inestables. Lo que sale es una distribución de probabilidad: el «70 % de lluvia» del móvil o el cono de un huracán. Lo hace desde 1992 (empezó con 33 miembros; los 51 llegaron en 1996). Ese ensemble es la idea del atractor convertida en herramienta: dejamos de preguntar qué va a pasar exactamente para preguntar qué abanico puede pasar y con qué probabilidad.
La IA y su parecido de familia con el caos
Primero, la línea clara: nadie ha demostrado que una IA tenga un exponente de Lyapunov positivo, así que no es un sistema caótico en sentido estricto (hay preprints que lo buscan, sin demostrarlo). Lo que hay es un parecido de familia. Sclar y su equipo vieron que cambiar solo el formato de la pregunta (espacios, mayúsculas, dos puntos) abría hasta 76 puntos sobre 100 de diferencia de acierto entre el mejor y el peor formato, en el peor caso y con LLaMA-2-13B, de 2023: sensibilidad de entrada a salida, sin dinámica temporal. Y en septiembre de 2025, Thinking Machines Lab lanzó mil veces la misma petición a temperatura cero, donde todo debería salir igual, y obtuvo 80 respuestas distintas, idénticas hasta el token 103. El culpable: el orden en que se suman decimales, que cambia según la carga del servidor.
La variabilidad de cada día viene de otra parte: de un dado que metemos a propósito en cada palabra para que el modelo suene natural. En mis mil «¿Qué es el caos?», todas empezaban por «El caos es un…» y luego el dado decidía: dos de cada tres veces «fenómeno», una de cada tres «concepto». El caos es impredecible sin azar; la IA, con un azar que le ponemos nosotros. Caminos opuestos hacia lo mismo.
La analogía gana fuerza con los agentes, modelos metidos en un bucle donde la salida de un paso es la entrada del siguiente, como en el péndulo. Si cada paso sale bien el 90 % de las veces, diez pasos encadenados no llegan al 35 % de éxito. METR mide la duración, en tiempo de un experto humano, de las tareas que un agente completa con un 50 % de éxito, y ese horizonte se duplica más o menos cada cuatro meses desde 2023. Y se doma como el clima: con la self-consistency, propuesta en Google en 2022, el modelo razona el problema muchas veces y vota la respuesta más repetida, con casi 18 puntos de mejora en problemas de matemáticas (GSM8K). El propio ECMWF tiene un modelo de IA operativo desde febrero de 2025, en versión ensemble desde el 1 de julio: 51 miembros.
Así que sí, lo impredecible se doma, aunque no como soñaba Laplace: renunciando a la predicción perfecta. Poincaré renunció a la fórmula exacta, Lorenz al detalle, los meteorólogos a la predicción única, y la IA hace ahora el mismo gesto. La lección es desconfiar del «no es más que»: el péndulo doble son dos palos con reglas sencillas de las que sale un baile imposible de deducir, y decir que la IA «no es más que predecir la siguiente palabra» es cierto y ciego a la vez. Sus capacidades se descubren ejecutándola y, con la receta completa en la mano, aún no entendemos del todo qué pasa dentro. Con el caos aprendimos primero a convivir y después, a medias, a entender. Y si queréis el caos encima de la mesa, aquí está la guía para imprimir el péndulo doble.
De dónde sale esto
- Pierre-Simon Laplace, Essai philosophique sur les probabilités (1814). Resumen en Wikipedia
- Problema de los tres cuerpos, Sundman y Beloriszky (Wikipedia)
- Institut Mittag-Leffler: el concurso del rey Óscar II · Acta Mathematica: From Order to Chaos
- June Barrow-Green, «Oscar II's prize competition and the error in Poincaré's memoir», Archive for History of Exact Sciences (1994)
- Edward N. Lorenz, «Deterministic Nonperiodic Flow», Journal of the Atmospheric Sciences (1963)
- MIT Technology Review: When the Butterfly Effect Took Flight
- Zhang et al., «What is the predictability limit of midlatitude weather?», J. Atmos. Sci. (2019)
- Shinbrot, Grebogi, Wisdom y Yorke, «Chaos in a Double Pendulum», American Journal of Physics (1992)
- ECMWF: 30 años de predicción por conjuntos
- ECMWF: el modelo de IA, operativo (febrero de 2025) · AIFS ENS becomes operational (Newsletter 185)
- Sclar et al., «Quantifying Language Models' Sensitivity to Spurious Features in Prompt Design» (ICLR 2024)
- Thinking Machines Lab, «Defeating Nondeterminism in LLM Inference» (2025)
- METR, Time Horizon 1.1 (2026) · datos vigentes
- Wang et al., «Self-Consistency Improves Chain of Thought Reasoning in Language Models» (2022)