
El año de Linux no llegó porque Linux mejorara. Llegó porque la IA le quitó a la libertad su peaje de tiempo.

El protagonista de tu PC ya no eres tú. Es el agente.

No están haciendo el mejor modelo. Están haciendo la jaula más cómoda — y te la regalan.

La promesa real no es la cifra. Es soberanía: IA potente sin pasar por la nube.
No es Skynet. Es que atacar a escala ya no cuesta nada.